La Terrace de la Vega: el vergel junto a Madrid donde alargar el verano (con nuevas razones para volver)

Burrata con pesto rojo de avellanas, tomates cherry y soja y jengibre

Hay lugares que, aunque estén a pocos minutos de Madrid, consiguen hacernos sentir que hemos escapado. Lugares donde el verde gana terreno al asfalto, donde una comida puede alargarse sin mirar el reloj y donde, de repente, la sensación es más parecida a la de estar de vacaciones que a la de encontrarse a un paso de casa. Y eso es precisamente lo que ocurre en La Terrace de la Vega.

Situado en Alcobendas, junto a La Moraleja, este restaurante se ha convertido en uno de esos lugares a los que apetece regresar cuando todavía no estamos preparados para despedirnos de las terrazas, del buen tiempo y de esas comidas que, casi sin darnos cuenta, terminan convirtiéndose en largas sobremesas. Porque aquí el verano parece durar un poco más.

La Terrace de la Vega cuenta con un espacio interior climatizado y una amplia terraza, mientras que su propuesta gastronómica gira en torno a la cocina al carbón, buen producto y diferentes guiños internacionales.

Un pequeño vergel a un paso de Madrid

Hay sitios a los que se va con un plan muy concreto y otros en los que el plan aparece una vez que te sientas. Una comida tranquila. Una botella de vino. Unos cuantos platos para compartir. Y la promesa —que probablemente no cumpliremos— de que después de los postres nos iremos a casa. Rodeada de vegetación, La Terrace de la Vega tiene ese punto de refugio inesperado que hace que durante unas horas te olvides de que sigues estando en Madrid. Es uno de esos lugares en los que apetece llegar sin demasiada prisa y levantarse todavía con menos.

Y precisamente ahora, cuando septiembre empieza a asomarse pero todavía queremos seguir aprovechando las terrazas, tenemos además nuevas razones para volver.

Porque sí, hay restaurantes a los que vuelves porque recuerdas perfectamente algún plato. Pero también están aquellos a los que apetece regresar para descubrir qué hay de nuevo. En nuestra última visita encontramos algunas novedades que nos conquistaron desde el primer bocado. La primera fue la ensalada de burrata con pesto rojo de avellanas y tomatitos cherry en almíbar de soja y jengibre.

Un plato fresco, cremoso y lleno de contrastes que, sinceramente, fue uno de nuestros favoritos de toda la comida. De esos que empiezas pensando que simplemente van a ser un entrante ligero y terminan sorprendiéndote por la cantidad de matices que encuentras en cada bocado.

Burrata con pesto rojo de avellanas, tomates cherry y soja y jengibre

La segunda gran novedad fue el cangrejo de cáscara blanda en tempura sobre una cama de curry de mango. Y aquí sí que encontramos una de esas propuestas que llaman inmediatamente la atención cuando llegan a la mesa.

El crujiente de la tempura y el punto aromático y ligeramente dulce del curry de mango consiguen un contraste muy especial, convirtiéndolo en uno de esos platos diferentes que apetece pedir cuando quieres salirte un poco de lo habitual.

Dos novedades que encajan perfectamente con una carta amplia, en la que conviven propuestas frescas y de inspiración internacional con el producto y las brasas como grandes protagonistas.

Pero hay platos que sería imperdonable no pedir

Porque después de descubrir las novedades llega el momento de volver a esos platos que, cuando ya los conoces, se convierten automáticamente en obligatorios. Y en La Terrace de la Vega hay unos cuantos. Los torreznos de Soria son uno de ellos.

Crujientes, sabrosos y de esos platos que parecen sencillos hasta que empiezas a comerlos y comprendes por qué no puedes dejar de coger uno más. Un clásico para compartir que desaparece de la mesa mucho más rápido de lo previsto.

Después están las alcachofas con espuma de foie y crujiente de cecina. Y aquí voy a ser clara: imperdibles. La combinación de la alcachofa con el foie y el toque crujiente de la cecina consigue uno de esos bocados redondos que hacen que no tengas ninguna duda cuando alguien te pregunta qué pedir.

Y entonces llega el brioche de costilla. Ese pan brioche esponjoso, la costilla y los diferentes contrastes que acompañan el bocado hacen que sea de esos platos que tienes que pedir para compartir… aunque después probablemente te arrepientas de haberlo compartido. El brioche de costilla forma parte de los platos para compartir de la casa y se acompaña de mayonesa de aguacate, rúcula y cebolla encurtida.

 

 

Otro de esos platos que siempre apetece encontrar en la mesa es el tartar de atún Balfegó. Una propuesta fresca y llena de sabor, perfecta para equilibrar una comida que después nos lleva directamente hacia uno de los grandes protagonistas de La Terrace de la Vega: las brasas. Porque aquí el fuego forma parte de la identidad de la casa. Y cuando hablamos de carne, pocas cosas representan mejor esa filosofía que un buen chuletón de rubia gallega. Producto, brasa y poco más. Porque cuando la materia prima es buena, no hace falta disfrazarla.

Dejar hueco para el dulce es obligado. Porque después de todo lo anterior podría parecer difícil guardar un hueco. Pero merece la pena hacer el esfuerzo. El capítulo dulce de La Terrace de la Vega tiene suficientes razones para que la sobremesa continúe un poco más.

Entre nuestras propuestas favoritas encontramos la tarta de pistacho y chocolate blanco hecha al horno, cremosa y con ese punto goloso que conquista especialmente a los amantes del pistacho. También el coulant de chocolate con helado de violeta, una combinación que aporta un toque diferente al clásico postre de chocolate. Y, por supuesto, el lingote de torrija, perfecto para quienes no conciben una buena sobremesa sin terminar con algo intensamente dulce.

Y que siga la sobremesa

Pero nadie ha dicho que después del postre haya que levantarse. De hecho, uno de los grandes encantos de La Terrace de la Vega es precisamente que invita a quedarse. A pedir un café. A seguir hablando. A brindar una vez más. Y, si todavía no tenemos ninguna prisa, a dejar que la sobremesa continúe con alguno de sus cócteles.

El restaurante cuenta con una carta específica de cócteles clásicos y de autor, una propuesta que encaja perfectamente con esa filosofía de disfrutar del espacio sin necesidad de mirar el reloj. Porque hay comidas que terminan cuando llega el café. Y luego están las que se transforman en una tarde entera.

 

El lugar donde todavía podemos alargar el verano

Quizá ese sea, precisamente, el gran encanto de La Terrace de la Vega. Que está cerca, pero consigue que desconectes. Que puedes ir a comer y terminar quedándote mucho más tiempo del previsto. Que las novedades te dan una excusa para regresar, pero los clásicos hacen que quieras repetir. Y que, rodeado de verde y a un paso de Madrid, sigue siendo uno de esos lugares perfectos para quienes todavía nos resistimos a guardar el verano. Porque mientras todavía podamos sentarnos al aire libre, disfrutar de una buena comida y alargar la sobremesa sin mirar el reloj… que el verano espere un poco más.

La Terrace de la Vega
Av. Olímpica, 2, Alcobendas, Madrid
918 684 998
Ticket medio: 40 €
Restaurante La terrace De la Vega
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