Medio siglo de historia brindando por el pasado, el presente y el futuro de la D.O. Rueda
Hay aniversarios… y luego están los que consiguen emocionarte. Palacio de Bornos celebró su 50 aniversario con una jornada absolutamente mágica en pleno corazón de Rueda, rodeados de viñedos, música en directo y algunas de las grandes joyas vinícolas de la bodega.
La experiencia comenzó temprano, con salida desde Madrid junto a otros compañeros de prensa rumbo a Valladolid. Tras llegar a la bodega, el equipo de Palacio de Bornos nos recibió con una primera copa de vino y la calidez de quien lleva medio siglo defendiendo una forma de entender el vino profundamente ligada al territorio.
Fundada en 1976, Palacio de Bornos forma parte de ese pequeño grupo de bodegas pioneras que ayudaron a construir la identidad de la D.O. Rueda, convirtiéndose en una referencia imprescindible del vino blanco español. Durante estas cinco décadas, la bodega ha combinado tradición, innovación y sostenibilidad, manteniendo intacto su espíritu visionario.
Un almuerzo entre viñas difícil de olvidar
Pero el momento verdaderamente especial llegó después, cuando nos trasladamos hasta los viñedos. Allí, bajo una elegante carpa instalada entre cepas, Palacio de Bornos había preparado una celebración sencillamente espectacular.
El paisaje era idílico. Viñedos infinitos, copas servidas sin prisa, música en directo y una atmósfera difícil de explicar con palabras. De fondo, un maravilloso grupo de música acompañaba la jornada entre versiones suaves y sonidos envolventes que hacían todavía más especial cada brindis. Y entonces llegó la gastronomía.
La propuesta comenzó con una maravillosa mesa de quesos de la tierra acompañados de panes artesanos y frutas variadas, junto a un espectacular cortador de jamón que marcaba el inicio perfecto para el cóctel.
Entre los bocados fríos destacó especialmente el delicado hojaldre de mantequilla con sardina ahumada y cremoso de queso Valdeón, lleno de matices y equilibrio. También el salmorejo con sal de jamón, perfecto para una jornada calurosa entre viñas, además del micuit al corte y una sorprendente carrillera escabechada con zanahoria y centeno que resultó absolutamente memorable.
La parte caliente mantuvo el nivel altísimo. Las croquetas de cecina de León eran pura cremosidad, el mejillón tigre nos encantó y el mini brioche de lechazo con salsa de yogur fue, probablemente, uno de los bocados que más gustó. El broche salado lo puso un magnífico arroz meloso de boletus y pato que armonizaba a la perfección con los vinos servidos durante el almuerzo.
Y como todo gran homenaje merece un gran final, la mesa dulce de Da Silva terminó de convertir la experiencia en algo inolvidable.
50 años de innovación y sostenibilidad
Más allá de la celebración, esta jornada también sirvió para recordar el importante papel que Palacio de Bornos ha desempeñado en la evolución de la D.O. Rueda. La bodega fue pionera en la introducción de la variedad Sauvignon Blanc en la denominación y una de las primeras en implantar viñedos en espaldera, revolucionando las técnicas de cultivo en la zona.
Actualmente cuenta con más de 300 hectáreas de viñedo propio y presencia internacional en más de 25 países. Además, la sostenibilidad se ha convertido en uno de sus grandes pilares, desarrollando iniciativas orientadas a minimizar el impacto medioambiental y preservar el entorno vitivinícola para las futuras generaciones.
Durante la celebración también se presentó una edición limitada muy especial: el Gran Vino de Rueda “Palacio de Bornos Colección de Familia Sergio Hernández”, creado para conmemorar estos 50 años de historia y excelencia.
Mucho más que una celebración
Lo que Palacio de Bornos consiguió no fue simplemente organizar un aniversario. Fue crear una experiencia capaz de transmitir el alma de una bodega que lleva cinco décadas defendiendo el vino, el territorio y la emoción de compartir una copa alrededor de una mesa.
Y quizá ahí esté el verdadero secreto de Palacio de Bornos: entender que el vino no solo se bebe. También se vive.








