Hay comidas que se disfrutan por lo que llega al plato y otras que también conquistan por el lugar, el ambiente y las ganas de quedarse un rato más. En La Mesa de Guadarrama encontramos brasas, arroces, vinos con personalidad y un jardín que invita a olvidarse del reloj.
A veces, el mejor plan consiste en alejarse del ruido de Madrid, sentarse alrededor de una buena mesa y dejar que la comida marque el ritmo del día. En plena sierra madrileña, La Mesa de Guadarrama reúne varios de esos ingredientes que hacen que una comida de fin de semana se convierta en una experiencia para disfrutar sin prisas: cocina mediterránea, carnes a la brasa, arroces y una terraza ajardinada en la que apetece alargar la sobremesa.
Fuimos a conocer este restaurante, situado en el club social de Guadarrama y abierto al público general, y encontramos una propuesta en la que el fuego tiene mucho protagonismo, los platos invitan a compartir y la selección de vinos merece también una mención especial.
Al frente del proyecto están el chef Jaime Monzón y su pareja, Aída González, con una cocina que apuesta por el producto de temporada, las recetas reconocibles y el sabor que aportan las brasas.
La Mesa de Guadarrama: una propuesta gastronómica entre brasas y arroces
La carta de La Mesa de Guadarrama se mueve entre la cocina mediterránea y algunos guiños contemporáneos, con dos grandes protagonistas: los arroces y las elaboraciones a la brasa. Una combinación que permite organizar una comida alrededor de diferentes platos, desde propuestas marineras hasta carnes y recetas pensadas para compartir.
Nuestra comida comenzó con unas croquetas de bacalao rebozadas en panko, con un exterior crujiente y acompañadas de tinta de calamar. Un entrante apetecible para abrir boca antes de pasar a uno de los platos que más nos gustaron.
Las cocochas al pil-pil fueron uno de los grandes aciertos de la comida. Una elaboración de sabor tradicional que disfrutamos especialmente y que nos dejó con ganas de seguir descubriendo la propuesta del restaurante. La salsa, protagonista indiscutible del plato, invita a disfrutar de cada bocado sin prisas.
Después llegó el arroz con chipirones, sabroso y con la tinta de calamar como parte de su identidad. Los arroces ocupan un lugar destacado en la carta y son una de las especialidades que conviene tener en cuenta al organizar una visita. Entre las opciones también figuran el arroz del senyoret y el arroz caldoso de bogavante.
Una cocina reconocible, con platos que apelan al gusto por comer bien y compartir mesa, sin necesidad de complicar lo que funciona.
Las brasas, protagonista en la carta de La Mesa de Guadarrama
Si hay una técnica que define buena parte de la personalidad de La Mesa de Guadarrama, esa es la brasa. El fuego adquiere un papel protagonista en la propuesta y encuentra en las carnes uno de sus mejores argumentos.
Durante nuestra visita compartimos una parrillada con chuletón de la Sierra de Guadarrama, morcilla, chorizo criollo, chorizo y torreznos. Una selección pensada para quienes disfrutan de los sabores intensos y de una comida en la que los platos se colocan en el centro de la mesa.
Pero, si tenemos que destacar una elaboración que nos sorprendió especialmente, nos quedamos con los torreznos. Se cocinan a baja temperatura y reciben después un golpe de brasa que les aporta el acabado final. Fue uno de los detalles que más nos llamaron la atención y uno de esos platos que merece la pena mencionar cuando se habla de la experiencia.
La parrilla, junto con los arroces, marca así buena parte del carácter gastronómico del restaurante y ofrece una razón más para acercarse hasta Guadarrama cuando apetece una comida contundente y sin prisas.
En La Mesa de Guadarrama, el vino también importa
Una buena comida no se construye únicamente con lo que llega al plato. Elegir un vino que acompañe los distintos sabores y descubrir referencias interesantes puede cambiar por completo la experiencia. Y este fue otro de los detalles que nos gustaron de nuestra visita a La Mesa de Guadarrama.
Durante la comida nos acompañó un verdejo de la añada 2025, Cantayano, de Cantalapiedra Viticultores. Un vino que nos sorprendió muy gratamente y que disfrutamos durante el recorrido gastronómico.
Nos parece interesante que el restaurante esté incorporando referencias vinícolas con personalidad, porque la carta de vinos también forma parte de la identidad de una propuesta gastronómica. Más allá de acompañar los platos, permite descubrir nuevas etiquetas y salir de las elecciones más habituales.
En nuestro caso, este verdejo fue uno de esos descubrimientos que merece la pena recordar después de una comida. Una razón más para prestar atención a lo que se sirve en la copa, además de a lo que se cocina.
El broche dulce: postres artesanos que merecen la pena probar
Llegados al postre, teníamos dos propuestas caseras sobre la mesa: lemon pie y tarta tres leches. Y aquí tengo que hacer una confesión gastronómica: el lemon pie me fascinó. Es uno de mis postres favoritos y el que probamos en La Mesa de Guadarrama se ha ganado un lugar entre los que más he disfrutado.
La tarta tres leches fue la otra protagonista del final de la comida, con una textura cremosa y ese carácter dulce que invita a terminar la experiencia con calma.
Los dos postres son caseros, un detalle que suma a una propuesta en la que merece la pena reservar un hueco para el final. Si sois de los que siempre dejan sitio para el postre, aquí hay dos opciones que conviene tener en cuenta.
Un jardín en Guadarrama para alargar la sobremesa
La experiencia no se queda en la cocina. Uno de los atractivos de La Mesa de Guadarrama es su entorno, con zonas ajardinadas y espacios exteriores que invitan a disfrutar de la comida cuando acompaña el tiempo.
La terraza, rodeada de árboles y vegetación, ofrece un ambiente agradable para una comida de fin de semana, una reunión familiar o un encuentro con amigos. Es fácil entender que el lugar invite a quedarse un rato más después del café y el postre, disfrutando de una sobremesa sin demasiadas prisas.
El restaurante también anuncia música en directo durante los fines de semana, un atractivo adicional para quienes buscan convertir la visita en un plan más completo.
Y es precisamente esa combinación de cocina, entorno y tiempo para disfrutar la que hace que La Mesa de Guadarrama pueda encajar en una escapada gastronómica sin necesidad de alejarse demasiado de Madrid.
Otro punto a favor de La Mesa de Guadarrama es que admite perros, una ventaja para quienes disfrutan descubriendo nuevos restaurantes sin dejar en casa a sus compañeros de cuatro patas. Así, la visita se convierte también en un buen plan para compartir una comida en la sierra madrileña.
La próxima vez que os apetezca cambiar el bullicio de la ciudad por una mesa en la sierra madrileña, puede ser una buena ocasión para acercarse hasta Guadarrama, descubrir su propuesta y disfrutar de uno de esos planes en los que lo importante no es terminar pronto, sino comer bien y tener tiempo para quedarse.
Información práctica
La Mesa de Guadarrama
Dirección: Calle Calderón Montero Ríos, 17, 28440 Guadarrama, Madrid.
Teléfono: 919 39 19 93.
Menú de fin de semana: 22 € por persona.
Menú del día: 18 €.
Horario: miércoles a mediodía; de jueves a domingo, mediodía y noche. Conviene confirmar los horarios antes de desplazarse.









