Lumara no es un nombre elegido al azar. Nace de la unión de tres palabras que definen la esencia del proyecto: luz, alma y tierra. Tres conceptos que resumen la filosofía de este restaurante, donde el producto extremeño, el trato cercano y el respeto por el origen marcan la experiencia desde el primer momento.
Nada más cruzar la puerta se percibe esa intención. Lumara huye del concepto de mesón tradicional para ofrecer un espacio elegante, cálido y muy acogedor. La combinación de tonos verdes, maderas naturales, una cuidada iluminación y una gran bodega vista consigue un ambiente sereno que invita a sentarse, pedir una copa de vino y disfrutar de la comida sin mirar el reloj.
Pero si el espacio conquista, la cocina termina de convencer.
Lumara. Un proyecto con raíces extremeñas
Detrás de Lumara están Sergio Viejo y Paloma Serrano, una pareja que decidió comenzar una nueva etapa en Madrid después de que la pandemia les obligara a cerrar sus negocios en Extremadura. Él, extremeño de nacimiento, llevaba años soñando con dar a conocer en la capital la calidad de los productos de su tierra. Ella se encarga de que todo funcione con la misma cercanía con la que reciben a cada cliente. Juntos han creado mucho más que un restaurante: una pequeña ventana a Extremadura en pleno Chamberí.
La carta, desarrollada junto a Pía Serrano, cocinera formada en Le Cordon Bleu España y Francia, refleja esa misma filosofía. Una propuesta donde el excelente producto extremeño se encuentra con una cocina actual y equilibrada, sin artificios, en la que cada ingrediente ocupa el lugar que le corresponde.
Un recorrido por Extremadura, plato a plato
La experiencia comenzó con una Gilda extremeña, una versión muy personal de este clásico del aperitivo donde la piparra comparte protagonismo con la papada ibérica. Un bocado intenso y equilibrado que ya deja entrever la filosofía de la casa: reinterpretar recetas conocidas sin perder de vista el producto.
A continuación llegaron las croquetas ibéricas, dos versiones muy diferentes entre sí. La de jamón ibérico destaca por un sabor profundo, mientras que la de Torta del Casar conquista por su interior cremoso y el carácter inconfundible de uno de los grandes quesos de Extremadura. Ambas comparten una textura que invita a pedir una segunda ronda.
Uno de los platos que más nos sorprendió fue el steak tartar de Retinta. Elaborado con solomillo de esta raza autóctona extremeña, picado a cuchillo y aliñado al momento, se corona con un original helado artesano de mostaza antigua. Una combinación que, lejos de enmascarar la carne, aporta frescura y equilibrio, consiguiendo un tartar diferente, elegante y muy bien ejecutado.
El siguiente plato fue también el gran protagonista de la carta. El solomillo ibérico a la Torta del Casar, considerado el plato insignia de Lumara, reúne dos de los productos más emblemáticos de Extremadura. La carne, tierna y jugosa, llega napada con una cremosa salsa elaborada con Torta del Casar que aporta intensidad sin resultar pesada. Acompañado de patatas fritas y pimientos de Padrón, es uno de esos platos que justifican por sí solos una visita.
Vinos que también cuentan el origen
La apuesta por Extremadura no termina en la cocina. La carta de vinos da protagonismo a referencias de la D.O. Ribera del Guadiana, como el tinto Lar de Barros Crianza o el blanco Árabe Sauvignon Blanc, dos etiquetas que armonizan perfectamente con la propuesta gastronómica y refuerzan la identidad del restaurante. Porque en Lumara todo parece responder a la misma idea: que cada producto tenga un origen reconocible y que ese origen llegue también a la copa.
Un final tan extremeño como sorprendente
Para terminar probamos la tarta cremosa de queso con sabor a turrón, elaborada con queso de cabra extremeño y servida con mermelada de cerezas del Jerte. Un postre diferente, muy equilibrado, donde el ligero toque de turrón aporta personalidad sin eclipsar la cremosidad del queso ni el frescor de la fruta.
Lumara: una nueva embajada gastronómica de Extremadura en Madrid
En una ciudad donde cada semana abren nuevos restaurantes, Lumara ha encontrado su propia personalidad apostando por algo tan sencillo como difícil de conseguir: una cocina honesta, basada en excelentes materias primas y sin artificios.
Aquí no se trata solo de cocinar con productos extremeños. Se trata de respetar su origen, ponerlos en valor y demostrar que, cuando la calidad es la protagonista, no hace falta complicar los platos para emocionar al comensal.
Lumara acaba de abrir sus puertas, pero tiene muy claro el camino que quiere recorrer. Y, después de nuestra visita, tenemos la sensación de que no tardará en convertirse en una de las direcciones imprescindibles para quienes buscan disfrutar de la auténtica esencia de Extremadura sin salir de Madrid.
Información práctica
Dirección
Calle Raimundo Fernández Villaverde, 34, Chamberí, Madrid.
Precio medio
A partir de 35 € por persona.
Horario
Lunes a miércoles: de 12:00 a 00:00 h.
Jueves: de 12:00 a 01:30 h.
Viernes y sábado: de 12:00 a 02:00 h.
Domingo: de 12:00 a 17:00 h. (cerrado por la noche).
Reservas
91 515 51 44








