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Viajar sin salir de Madrid: la experiencia gastronómica de Quintoelemento

Hay restaurantes a los que vas a comer… y hay restaurantes a los que vas a vivir algo. Y esto es exactamente lo que ocurre cuando vas a Quintoelemento Restaurante. No es el típico sitio al que acudes una vez por la sorpresa y ya está. Aquí ocurre algo diferente. El espacio, bajo su gran cúpula, tiene ese punto escenográfico que hace que la velada empiece antes incluso de que llegue el primer plato.

 

 

La propuesta del chef Juan Suárez de Lezo sigue evolucionando, pero mantiene su esencia: cocina reconocible, producto español y técnica internacional. Es una cocina viajera, pero no de fusión caprichosa, sino de esas en las que entiendes cada bocado.

Un menú que te mueve por el mundo sin levantarte de la mesa

La experiencia arranca con platos que ya explican muy bien la idea del restaurante: viajar con el paladar.
Desde la ostra con ají amarillo y huevas de trucha —un guiño al Pacífico peruano— hasta la reinterpretación de la clásica Gilda española con su sello propio.

 

 

 

Uno de los bocados más comentados es el brioche de ají de gallina con bogavante, puro contraste entre cremosidad, intensidad y textura, y la delicadísima tempura de hoja de shiso con gamba y pilpil de bogavante, donde se ve claramente el trabajo técnico de cocina.

Mar, técnica y memoria gastronómica

Aquí es donde Quintoelemento demuestra que no es solo un restaurante bonito. Hay una obsesión clara por el producto del mar y por las texturas. El cremoso de tortilla con guiso marino conecta con la memoria (sabe a casa) pero ejecutado con precisión de alta cocina.

El taco de alga nori con anguila y caviar o los dados de carabinero con aguacate braseado son probablemente los platos que mejor definen su estilo: contemporáneo, reconocible y sorprendente al mismo tiempo.

 

 

En pescados, la lubina confitada o la merluza con cigalitas muestran una cocina elegante, sin artificios innecesarios, donde el fondo y el punto lo son todo.

Sabores que invitan a quedarse

No todo es sofisticación: también hay espacio para el confort. La crema de calabaza o la pasta de guanciale con huevo a baja temperatura y espuma carbonara son platos que apetecen siempre. De hecho, aquí está uno de los aciertos de la carta: puedes ir tanto a celebrar algo especial como simplemente a darte un homenaje.

La experiencia se completa con una bodega enorme (más de 450 referencias) y una coctelería muy cuidada que, sinceramente, merece al menos alargar la sobremesa.

Por qué sigue funcionando

Quintoelemento no se apoya solo en el espectáculo ni solo en la cocina: funciona porque equilibra las dos cosas. Comes bien —muy bien— pero además pasan cosas alrededor. Y eso hoy en Madrid no es tan fácil de conseguir.

Es uno de esos sitios que recomendarías a alguien que viene de fuera… pero al que también vuelves con amigos. Y eso, para mí, es la verdadera prueba de un restaurante.

 

Información práctica

Quintoelemento Restaurante
Calle Atocha, 125 — Madrid
91 853 26 28
www.quintoelementorestaurante.com

Tipo de cocina: cocina contemporánea de inspiración internacional
Ambiente: experiencial, ideal tanto para cena especial como para sorprender a alguien
Recomendación: reservar con antelación, especialmente fines de semana

 

 

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