Gulah restaurante Po’Boys Madrid
Los hemos probado

Gulah: el restaurante que ha traído los auténticos Po’Boys de Nueva Orleans a Madrid

En pleno corazón de Arturo Soria, ha aterrizado un concepto gastronómico que va a dar mucho que hablar: Gulah, el primer restaurante de Madrid dedicado a los Po’Boys, los bocados callejeros más icónicos de Nueva Orleans. Aquí no hay medias tintas: el sabor es canalla, el ambiente arrollador y los platos, puro vicio. Spoiler: te vas a manchar las manos… y vas a querer repetir.

¿Qué es un Po’Boy y por qué deberías probarlo ya?

Imagínate un pan entre baguette francesa y brioche, tierno por dentro, crujiente por fuera, relleno hasta el límite con ingredientes cocinados a fuego lento, salsas hechas en casa y combinaciones que desafían la lógica. Así son los Po’Boys, los sándwiches más representativos de Nueva Orleans, nacidos como comida humilde para “poor boys” y elevados ahora al Olimpo del street food con acento madrileño.

Gulah ha sido el primero en traer esta joya americana a la capital, y lo ha hecho sin filtros, con actitud y sabor a raudales. El artífice de esta locura culinaria es Jesús González Espartero, que después de un viaje al sur de EE.UU. decidió que Madrid merecía su propio bocado de Luisiana.

Qué pedir en Gulah

Empezamos la experiencia como hay que empezar cualquier ritual sagrado: con fuego. Las Alitas del infierno son justo lo que prometen: crujientes por fuera, jugosas por dentro, y tan endiabladamente picantes que parece que han salido directamente del averno. Pero ojo, que el dolor se disfruta —y engancha.

 

 

Los Chicken Churros nos dejaron boquiabiertos: churros y fingers de pollo sobre una mezcla cremosa de queso de cabra y sirope de arce. Este plato es pura fantasía. Perfecto para compartir… o no.

Los Po’Boys: cuando la calle habla con acento gourmet

El primero en llegar a la mesa fue The Slow Burn, un Po’Boy de costilla de ternera cocinada a baja temperatura, melosa, intensa, ahumada, bañada en salsa BBQ. Pero el giro lo da su acompañamiento: puré de palomitas, sí, has leído bien. Un espectáculo de bocado.

 

 

Y luego, el Toroloco, nuestro favorito. Un homenaje castizo a base de rabo de toro guisado 24 horas, coronado con guacamole y cebolla encurtida. Jugoso, lleno de matices, una bomba entre panes que resume a la perfección lo que es Gulah: Nueva Orleans con sabor madrileño y sin pedir permiso.

Postre: Pantera Rosa 2.0

 

Gulah restaurante Po’Boys Madrid

 

¿Y de postre? Caímos rendidos ante la tarta Gulah Pantera Rosa. Es rosa, es cremosa, y es una bomba de nostalgia y placer. Aunque hay otras opciones, esta es la que te hace sacar el móvil para subir la foto antes de dar el primer bocado. Porque sí, sabe tan bien como parece.

Gulah. Un lugar donde el finger food tiene actitud

El espacio también acompaña: paredes de ladrillo visto, vegetación estilo Nueva Orleans, mesas de madera y una barra central imponente. Hay ambiente, hay música, hay alma. Y sí, se come bien por menos de 20 euros. El menú diario por 12,50 € con Po’Boy y bebida es casi un regalo.

 

 

Gulah es el tipo de restaurante al que vuelves con colegas, con hambre y con ganas de pasarlo bien. Es rebelde, sabroso y diferente. Y si todavía no sabes qué es un Po’Boy, prepárate para descubrirlo a lo grande.

📍 Gulah

Dónde: C/ Arturo Soria, 198, Madrid
Horario: Todos los días de 13:00 a 00:00
Precio medio: 20 €
Web: gulahpoboys.com
A domicilio: Disponible en Glovo

Gulah no es solo un restaurante, es una declaración de intenciones. Ha venido a mancharte las manos, alegrarte el paladar y recordarte que la comida callejera también puede ser épica. Los Po’Boys ya son madrileños. Y tú, ¿vas a quedarte fuera?

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